Historia de La Vinya Nova

El año 1566 el Monasterio de Montserrat compró tierras en el Bruc para plantar cepas y aumentar la producción de vino que sacaba de otra finca de Esparreguera y que, desde entonces, sería conocida como la Vinya Vella, para diferenciarla de esta otra, que fue llamada la Vinya Nova. La hacienda fue ampliada más adelante con nuevas adquisiciones en Collbató.

La Vinya Nova fue mucho mas que una simple explotación vitícola y pronto se convirtió en un importante complejo productivo que proporcionaba víveres a los religiosos, monaguillos, ermitaños y peregrinos del Monasterio, y residencial, preparado para acoger a los monjes durante largas temporadas.

La finca fue consagrada mayoritariamente al cultivo de las cepas y los olivos, mientras que los bancales cercanos a la casa fueron convertidos en huertos. Se construyeron lagares para aplastar las uvas y una almazara para moler las aceitunas; se instalaron prensas para exprimir la rapa y la pasta que salía del molino aceitero; se edificaron una bodega para guardar el vino, establos, corrales, una era y otras dependencias; y se organizó un sistema de recogida, almacenamiento y distribución del agua de la lluvia formado por acequias, balsas -una de las cuales puede retener un millón de litros- y cisternas.

A nivel residencial, se construyeron espacios para los trabajadores laicos y los monjes que habitaban la granja, pero también un conjunto de estancias monacales y religiosas integrado por cocina, refectorio, celdas, biblioteca y capilla, entre otros, que eran utilizadas por los monjes que hacían descansos temporales o iban a retirar a él cuando ya eran viejos.

De acuerdo con los decretos desamortizadores los años 1820 y 1835, la finca fue expropiada por el Estado y vendida a los negociantes de vino Joan Antoni Miret y Miquel Formosa, que en 1846 se repartieron la casa y las tierras. En 1891 Josep Termes, bisabuelo del actual propietario, compró la parte del Bruc, mientras que la de Collbató fue adquirida años más tarde por la familia Rogent. La masía estuvo habitada por colonos hasta el 1958. Actualmente toda la hacienda pertenece a la familia Solá-Lien, que cultiva las tierras y gestiona el restaurante, que funciona desde 1993.

Vinya Nova fotos historia

El entorno

¡Una imagen vale más que mil palabras! 😉

Un entorno maravilloso para practicar deporte y conectar con la naturaleza. Le recomendamos las rutas sensoriales por Montserrat que organizan los amigos de l’Alzina de Collbató.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nuestro aceite

El olivo es un árbol típico de los cultivos y los paisajes montserratinos y el aceite de oliva uno de los ingredientes básicos de la dieta Mediterránea. En los planes y los bancales de la Vinya Nova se cultivan desde hace cientos de años. En la actualidad hay 2.700 árboles de las variedades propias de la zona, que son la Palomar y la Vera.

La olivera Palomar o Olesana, es originaria de estas tierras. Tiene la copa redondeada, las hojas elípticas y de color oscuro y los frutos, que maduran y caen pronto, en forma de peonza. El rendimiento es bajo y el aceite muy apreciado por su aspecto fino, claro y fluido y su sabor dulce y suave. No tolera las heladas, aunque se adapta muy bien a los suelos secos y pedregosos del pie de la montaña, ya que necesita poca tierra para vivir y producir.

La olivera Vera exige suelos más fértiles y tiene las ramas más caídas que la palomar. Las hojas son delgadas y de color claro, los frutos redondos y alargados, la productividad elevada y el aceite de calidad.

Aceite Vinya Nova

Nuestros huertos

Con nuestros huertos, os haremos disfrutar un poquito más de nuestro trabajo de cada día, con la vista, con el tacto, con gusto, el olfato y en la mesa!

La estacionalidad de nuestros productos está marcado en la mesa de nuestra casa.

Nuestros huéspedes

Nuestros huéspedes de la granja le harán disfrutar de la naturaleza de la montaña un poco más, disfrutando de ellos y el entorno.

Huéspedes granja Vinya Nova